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Snuff, de Chuck Palahniuk

30 octubre 2011
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Chuck PalahniukHe aquí otra reseña del gran Chuck Palahniuk. Como ya apuntábamos en la de Monstruos Invisibles, Chuck es un periodista renegado. Dejó su profesión para dedicarse a trabajar de manera voluntaria en albergues de gente sin hogar y personas enfermas en fase terminal. Si partimos de la idea de que humanos somos todos y personas algunos pocos (aquellos que comprenden perfectamente las reglas y comportamientos sociales) parece que este autor se siente atraído por forzar a sus personajes a despojarse de su “armadura social” para así aligerarlos y forzarlos a situaciones de gran impacto emocional. Algo así como “humanizarlos a la fuerza”.

Esa humanización forzada se ve en Monstruos Invisibles y en menos intensidad lo vemos también en Snuff. Cassie Wright, actriz porno aclamada y venerada en todo el mundo, decide retirarse. Si una estrella del rock se retira dando una última gira mundial de despedida, una actriz porno decide ponerle fin a su carrera con una maratón de polvos consecutivos con sus más fieles seguidores. Pongamos 600. Lo apasionante de la obra, más que la historia narrada en sí es la manera en que es presentada al lector. Toda la acción transcurre en una sala en la que esperan los 600 aspirantes a echar un clavel con su musa. Nerviosismo, euforia y otras drogas de la mente humana que hacen que los personajes se recreen en la introspección de ellos mismos. A la pregunta de “¿a quién se le ocurre presentarse al casting de un gang bang?” podemos hacernos una idea de qué tipo de problemas pueden presentar estos fans enloquecidos.

Es una novela corta, adictiva e impecable, que presenta los rasgos estilísticos que hacen que Chuck Palahniuk se eleve entre tanta literatura prefabricada.
En conclusión, e intentando ser honesta tratándose de uno de mis escritores preferidos, Snuff es el que menos me ha gustado en cuanto a historia, pero sí es cierto que su manera de conducir la narración es única.

El caso Pasolini. Crónica de un asesinato, de Gianluca Maconi

13 diciembre 2010

Con él hemos perdido un testigo constante de las contradicciones de nuestro tiempo, que trataba de provocar reacciones activas y benéficas en el cuerpo inerte de la sociedad italiana.

Pier Paolo Pasolini, escritor, poeta y director de cine italiano, fue  asesinado en extrañas circunstancias el 2 de noviembre de 1975, en Ostia (Italia). Treinta y cinco años después todavía no está muy claro como murió.
La versión oficial sostiene que Pasolini fue a dar una vuelta con un joven que acababa de conocer, Giuseppe Pelosi, e intentó mantener relaciones sexuales con éste, que se negó y en defensa propia le mató.
Aún así y pese a que Pelosi se considere el culpable de su muerte, hay múltiples contradicciones que ponen en duda  esta versión.

La muerte de Pasolini, considerado por muchos el último intelectual italiano,  se enfocó desde múltiples puntos de vista en la prensa italiana, partiendo  del morbo más bajo a las posturas políticas más exacerbadas, en una Italia de confusión y extremismo político.
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Rey del mundo, de David Remnick

10 diciembre 2010

La condición física de Ali resulta conmovedora, porque viene a ser una representación acelerada de algo que todos tenemos, del deterioro que traen los años, del carácter imprevisible de los peligros. En Ali vemos la fragilidad de un hombre cuyo desempeño principal consistía precisamente en ser la figura más temible del planeta.

En los años 60 surgió en Estados Unidos una corriente literaria que se conoció como “nuevo periodismo”, género novelesco de no-ficción que amalgama elementos literarios y periodísticos y cuya raíz es la novela de Truman Capote A sangre fría.  Uno de los herederos contemporáneos de este movimiento es David Remnick, editor de The New Yorker Magazine y autor de La tumba de Lenin, que le valió el premio Pulitzer a la mejor obra de no-ficción, y de la reciente El puente. Vida y ascenso de Barack Obama.
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Cómo nos venden la moto, de Noam Chomsky e Ignacio Ramonet

29 noviembre 2010

Y el Prozac, el antidepresivo milagro llegado de Estados Unidos, tambien se ha extendido deprisa. El rumor, propalado por algunos medicos, dice que con Prozac usted vuelve a ser la persona que era realmente. ¿Qué persona? ¿Jekyl o Hyde?

Noam Chomsky e Ignacio Ramonet son dos de los intelectuales contemporáneos que pueden ser considerados como la punta de lanza del movimiento antiglobalización. Chomsky, reconocido lingüista autor de la teoría de la gramática generativa y filósofo activista; y Ramonet, antiguo director de Le Monde Diplomatique y presidente del Observatorio Internacional de los Medios de Comunicación, proponen en Cómo nos venden la moto dos ensayos acerca de la situación actual de la sociedad en relación con el poder político, el económico y los medios de comunicación.
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Los cínicos no sirven para este oficio, de Ryszard Kapuscinski

28 noviembre 2010

El periodismo está atravesando una gran revolución electrónica. Las nuevas tecnologías facilitan enormemente nuestro trabajo, pero no ocupan su lugar. Todos los problemas de nuestra profesión, nuestras cualidades, nuestro carácter artesanal, permanecen inalterables.

Ryszard Kapuscinski nació en Pinsk (actualmente Bielorrusia) en 1932 y es una de las figuras más importantes del panorama intelectual contemporáneo. El mundo entero lloró su muerte en 2007 a causa de una grave enfermedad, recordándole como un gran humanista y sobre todo una gran persona. Eran precisamente estas virtudes las que le hacían capaz de crear un ambiente de total confianza con aquellos que entrevistaba. El toque Kapuscinski, más que la exactitud al relatar los hechos, reside en la extrema profundidad con la que cuenta las historias de las personas anónimas que conoce. “He viajado muchísimo sirviéndome de toda clase de medios de transporte disponibles. Si me hubieran reconocido como extranjero, como diferente, es posible que la gente me hubiera dirigido la palabra, pero sin duda no se habría lanzado con la misma libertad a hacer comentarios y observaciones sinceras”, decía el para muchos mejor periodista del siglo XX. Ryszard Kapuscinski, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2003, autor de obras como El Emperador, El Imperio, Ébano, El mundo de Hoy y El Sha o la desmesura del poder, entre otros,  habiendo estado en 27 revoluciones y 12 frentes de guerra, constituye un ejemplo a seguir para cualquier estudiante de periodismo.
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Bienvenido al mundo (Enciclopedia universal Clismón), de Miguel Brieva

23 agosto 2010

Nación, acotamiento artificial que somete a una población a un territorio con el propósito de que ésta sea más fácil de gobernar, gestionar, manipular y dominar.

Nacionalismo, cuando a uno le gusta lo de arriba.

Si hubiera que trasladar el aforismo “lo bueno viene en frascos pequeños” al mundo de la literatura tal vez una de las formas que mejor se adaptarían a él sería la viñeta, ese chispazo de genialidad, a menudo cómico, que uniendo un texto escueto con una imagen genera un mensaje que llega a marcar más que páginas y páginas de novelas.

España goza de una plantilla de viñetistas envidiable, y para comprobarlo sólo hace falta pegar un repaso a la prensa diaria, revistas especializadas o semanarios satíricos que rellenan sus espacios con estos “frasquitos” de inspiración, que muy a menudo tienen un sabor que pica, y mucho. Nuestro país ha sido cuna de la picaresca, el sarcasmo y la mordacidad, y de estas armas se valen autores como El Roto, Darío Adanti, Forges, Fontdevilla… y, de una forma especial, el autor de Bienvenido al Mundo, Miguel Brieva.
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De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami

17 agosto 2010

Mientras corro, tal vez piense en los ríos. Tal vez piense en las nubes. Pero, en sustancia, no pienso en nada. Simplemente sigo corriendo en medio de ese silencio que añoraba, en medio de ese coqueto y artesanal vacío. Es realmente estupendo. Digan lo que digan.

De qué hablo cuando hablo de correr es la última obra hasta la fecha de Haruki Murakami, escritor japonés que ha conseguido gran prestigio en nuestro país gracias a obras como Tokio blues, Kafka en la orilla o Sputnik, mi amor; y ha sido distinguido con premios como el Arcebispo Juan de San Clemente o la Orden de las Artes y las letras del Gobierno Español.

Tras dejar el local  de jazz que regentaba para dedicarse íntegramente a escribir, Murakami comenzó a pagar las consecuencias de la vida sedentaria. Para mantenerse en forma,comenzó a correr y siguió haciéndolo hasta que se convirtió en un hábito, algo inherente a su forma de vida que, a la larga, cobró la suficiente trascendencia para verse plasmado en un libro.
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