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Adictos a la guerra, de Joel Andreas

1 junio 2010

Adictos a la Guerra
es una novela gráfica escrita y dibujada por el sociólogo Joel Andreas, que ha conseguido grandes éxitos y apoyos en los círculos académicos y antimilitaristas estadounidenses. La obra ha alcanzado tal popularidad al otro lado del charco que algunos institutos han comenzado a utilizarla como libro complementario sobre Historia de los Estados Unidos. En él se pretende explicar de forma amena, concisa y argumentada el por qué de la salvaje cultura militar a la que se está aferrando EE. UU. desde hace más de doscientos años.
Este “ensayo ilustrado” combina una prosa crítica y documentada (no hay mejor muestra de ello que sus seis páginas de bibliografía) con un dibujo sencillo y caricaturesco, cercano al de los fanzines o al de libros infantiles, que contrasta con las cruentas fotos de guerra que se insertan a lo largo de sus páginas. Utiliza como hilo conductor a dos personajes: un niño aquejado de los crecientes recortes de material y servicios de su colegio, y su madre, que intenta explicar el por qué de esos recortes cuando el presupuesto militar de su país no para de aumentar. También existe un tercer personaje, un esqueleto que aparece en viñetas, en su mayoría de fondo negro, para añadir datos o comentarios. Este esqueleto está presente a lo largo de toda la obra como metáfora de otro elemento también presente en cada una de sus páginas: la muerte, tanto de soldados (americanos o no) como civiles.

Joel Andreas

¿Y por qué tanta muerte? Es precisamente lo que el autor pretende explicar. Como todo buen ensayo, tras un primer contacto con los personajes en el que se delimita el tema y los objetivos de la obra, Andreas aprovecha los primeros capítulos para contextualizar la situación, y para ello se sirve de los antecedentes bélicos de los Estados Unidos, sus últimos doscientos años de historia militar, desde la conquista del Oeste hasta la II Guerra del Golfo. Una vez finalizada la presentación del “currículum de sangre” de la primera potencia mundial, es hora de entrar en materia y responder al subtítulo de la obra: ¿Por qué Estados Unidos está enganchada al militarismo?  Creo que todos conocemos la respuesta de antemano: por intereses económicos. Ahora bien, ¿por intereses económicos en beneficio de todos los norteamericanos? No, sólo para una minoría de personas a las que el autor señala sin ningún pudor, con nombre y apellidos, y tras las cuales se encuentran las mayores empresas mundiales y medios de comunicación, que generan el mediático circo del terror que allana el terreno para la guerra.

Joel Andreas muestra así un sanrgiento círculo vicioso del que es difícil salir, pero no imposible, y por ello aprovecha el último capítulo de su obra (y su web) para dar a conocer asociaciones y grupos que luchan activamente contra este sistema que, por desgracia, hoy en día tenemos tan asumido. Tal vez el tratamiento del tema resulte un poco maníqueo, pues es evidente que el autor está claramente posicionado desde la primera página a la última y no deja espacio para posibles argumentaciones a la contra. Sin embargo, habiendo tal cantidad de información sesgada proveniente de la postura contraria (podría decirse que todos los medios), este posicionamiento es algo que no se puede reprochar. Adictos a la Guerra es una forma amena e interesante de abrir los ojos a esta otra realidad del autoproclamado “policía mundial” y, después de leerlo, querrás enseñárselo a tus amigos, profesores y niños, pues como dice el propio del editor: “la educación es la clave.  A cada uno de nosotros nos corresponde hacer nuestro Papel. Gente de todo el mundo cuenta con nosotros para acabar con nuestra adicción a la guerra”.
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3 comentarios leave one →
  1. 4 junio 2010 6:00 pm

    Me parece muy interesante tu reseña, Pablo. Estos temas siempre me gustan… Me gusta que se saquen estas cosas a la luz, y me gusta que la crítica sea directa, con nombres y apellidos, como dices que hace Andreas, porque es el único modo de poder conseguir algo, lo cual es ya muy difícil de por sí. Si no hay nombres, todo se queda en el aire, en meras especulaciones mentales, en algo abstracto que no termina de tomar forma… Y en nuestro mundo, sin las formas, parece que las cosas no afectan, a pesar de que hasta hoy (e incluso hoy, aunque menos), las grandes luchas fueron por ideales, en lo cual ahora no quiero entrar a dar mi posición a favor o en contra.
    También creo que la base es la educación, y creo que cada uno de nosotros tenemos algo que hacer. Y no ya porque nos apetezca sino porque es un deber, tanto de los futuros padres que seremos muchos, como de compañeros de todo lo que nos rodea.

  2. 12 junio 2010 2:59 pm

    Una vez más opino igual que tú joven filósofa 🙂 🙂

  3. Victor permalink
    4 enero 2012 9:48 am

    el “no posicionamiento” y lo “políticamente correcto” es lo que nos ha llevado a donde estamos… Chapeau por Andreas

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